Los almacigos de hortalizas son una excelente manera de iniciar la siembra de tus cultivos de hortalizas antes de la temporada de siembra en el jardín. Los almacigos son las plántulas que se inician en macetas o bandejas almacigueras y que luego se trasplantan al jardín o huerta cuando ya han crecido lo suficiente.
Aquí hay algunos consejos para hacer almacigos de hortalizas exitosos:
Semillas de calidad
Absolutamente lo más importante que debes tener en cuenta! Compra semillas de alta calidad de una fuente confiable para asegurarte de que germinen y produzcan plantas saludables. recuerda que podrás encontrar una gran variedad de semillas en nuestra tienda!
Elección de la maceta
Puedes utilizar distintos tipos de contendedores, los más comunes son las bandejas almacigueras que son bandejas de plástico con pequeños contenedores donde puedes sembrar y cultivar hasta que estén listas las plantas. También existen contenedores individuales ecológicos de papel, de turba, que puedes plantar directamente a tierra. Todo depende de tus preferencias, asegúrate de que tengan suficiente profundidad para que las raíces de las plantas puedan crecer.
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Sustrato
Usa un sustrato de alta calidad, específico para la siembra de semillas. Puedes comprar sustrato premezclado en la tienda o hacer el tuyo propio mezclando turba, vermiculita y perlita.
Temperatura y luz
Las semillas necesitan una temperatura constante y cálida para germinar. En general, la temperatura ideal para la mayoría de las semillas es de alrededor de 20-25°C. Puedes colocar tus almacigos en un lugar cálido y protegido, como cerca de una ventana soleada o sobre un calentador. También puedes utilizar una almohadilla térmica para proporcionar una temperatura constante y cálida.

Puedes colocar tus almacigos cerca de una ventana soleada o utilizar una lámpara de crecimiento para proporcionar luz adicional. Es importante asegurarse de que las plántulas reciban suficiente luz durante todo el día, así que si utilizas una lámpara, asegúrate de que esté encendida durante al menos 14-16 horas al día.
Agua
El riego es un aspecto muy importante en el cuidado de los almacigos. Es necesario mantener el sustrato húmedo, pero sin encharcarlo, para proporcionar a las semillas y plántulas el agua que necesitan para germinar y crecer.
Mantén el sustrato húmedo pero no empapado, si el sustrato se seca, las semillas pueden dejar de germinar o las plántulas pueden marchitarse y morir. Si el sustrato está demasiado húmedo, puede favorecer el crecimiento de hongos y bacterias dañinas.
Asegúrate de que tus macetas o bandejas de semillero tengan agujeros de drenaje para evitar el encharcamiento. Si el sustrato se queda demasiado húmedo durante mucho tiempo, puede causar problemas de pudrición de raíces y otros problemas en las plántulas.
Trasplante
Cuando los almacigos de hortalizas hayan crecido lo suficiente y las temperaturas exteriores sean adecuadas, transplántalas al jardín. Asegúrate de endurecer las plantas gradualmente durante unos días antes de plantarlas para que se adapten al clima exterior.
Almácigos de Tomate
Te aconsejamos hacer los almácigos de tomate a partir de agosto o septiembre. Pon 1 a 2 semillas por contenedor, a 1-2 centímetros de profundidad. Una vez que germinen, puedes ralear y dejar solo las que se vean más vigorosas. Los almácigos de tomate se deben transplantar cuando tengan al menos 3-4 hojas verdaderas (los cotiledones no cuentan). Si vas a transplantar en invernadero puedes hacerlo en cuanto estén listas, pero si las vas a llevar al aire libre, asegurate de que haya pasado la probabilidad de heladas.

Los almácigos de tomate también se pueden injertar, usando una variedad tolerante a enfermedades como patrón, se demora un poco en sellar, por lo que se utilizan pinzas para sostener ambas partes hasta que la herida cicatriza.
Almácigos de Lechuga

Los almácigos de lechuga son fáciles de hacer y una excelente manera de comenzar una huerta de vegetales. Agrega las semillas de lechuga a la superficie del sustrato, siguiendo las instrucciones del paquete de semillas para la profundidad y la separación adecuadas. Agrega una fina capa de sustrato sobre las semillas y presiónalas ligeramente para que estén en contacto con el sustrato.
Una vez que las plántulas de lechuga hayan crecido lo suficiente y tengan de 2 a 3 hojas verdaderas, trasplántalas a macetas más grandes o al jardín exterior.